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Un Minuto de Reflexión.

No cabe duda que para ingerir alcohol, cualquier lugar es bueno, por lo que tras el cierre de los antros a las dos de la mañana tanto en Gómez Palacio como en Torreón, muchos jóvenes gustan seguir la parranda.

Ahora resulta que traen como "novedad" las llamadas "after party", lo que significa que después de pasarse un rato en los negocios que hay en la Colón o en la Morelos, muchos noctámbulos ya están organizados y se van directo a alguna quinta que rentaron para seguir la pachanga, para seguir consumiendo bebidas alcohólicas.

Los jóvenes no solamente aprovechan las quintas que hay en Torreón, ahora han agarrado camino hacia Lerdo, en donde hay muchas de estos lugares que cuentan con todas las comodidades para poder tomar alcohol a raudales. Fue un arma doble filo el cerrar a las dos de la mañana los antros en Gómez Palacio, ya que quien quiera seguir tomando, siempre encontrará la manera, lo cual trae preocupadas a las autoridades municipales.

Se ha dicho que habrá vigilancia en las quintas, para ver que no estén rentadas sin permiso, como tampoco fuera de horario, buscando que en las mismas se lleven a cabo eventos familiares, además que se apeguen al reglamento y que después de las dos de la mañana ya no se tengan bebidas embriagantes en esos lugares.

Las quintas son muy socorridas por jovencitos, por menores de edad, quienes las rentan por las tardes para poder consumir alcohol y vaya usted a saber qué cosas más, por lo que antes de las dos de la mañana las abandonan.

Además, las mismas "after party", las están llevando a cabo en la casa de algún joven, en donde se pasan las horas consumiendo todo tipo de bebidas alcohólicas, sabiendo que ninguna autoridad podrá decirles algo.

Han sido muchos accidentes viales por culpa de conductores ebrios y ojalá que las autoridades de Tránsito y Vialidad, se conviertan en conductores designados, como en los años 90's, en donde los agentes llevaban a los ebrios a sus casas, aseguraban los vehículos, mismos que entregaban a los papás sin cobrarles una sola multa, pero eso sí, pidiéndoles que les dieran un buen regaño. No cabe duda que para tomar alcohol, no existen barreras.

walter.juarez@milenio.com