Pasar al contenido principal
+

Próximos 5 días

Domingo
Lunes
Martes
Miércoles
Jueves
Viernes
Sábado

Pronóstico en video

El redentor, crucificado

VERTEBRAL

Anet M Ríos se sentía severamente ofendida y no era para menos, la habían desalojado del “Panic” y frente a todos los “niños y niñas”.

La chica de 21 años de edad utilizó un arma de “dos filos”, las redes sociales para denunciar las vejaciones a las que fue expuesta.

El asunto pareciera un chisme de vecindad (como lo enmarcaron varias opiniones a través de Facebook), pero no. Ahí se puso de manifiesto que no está claro el protocolo para disipar conatos de bronca en los restaurantes y los bares.

La noche transcurría con normalidad en el bar Panic Botanic, al menos hasta pasada la una de la madrugada, momento en el que llegó una chica a pedir “shots” a la barra del lugar. La amiga de la novia del barman (Anet M Ríos) se percata del hecho e increpó a la joven de los shots: ¿Y tú quién v... eres? Y se armó la gresca. Personal de seguridad llegó a la escena y El Ruso (así le apodan a uno de ellos) tomó a Anet de la cintura y la echó del bar.

La joven, en redes sociales, aseguró que el guardia la había “pescado” del cuello, la había asfixiado y luego la había dejado casi moribunda a las afueras del lugar, el video revela otra cosa.

Socialmente resulta interesante ver cómo no existen protocolos de actuación en caso de algún conflicto de esta naturaleza y nos enteramos de que si dos mujeres se enfrentan en la vía pública, ningún elemento (hombre) puede intervenir, en todo caso sería una agente (mujer) la que tendría que inmiscuirse. El bar no cumplió con esa disposición, fue el motivo por el que Panic Botanic recibió solamente una sanción administrativa y la eventual suspensión de El Ruso (el guardia en cuestión).

Creo que es importante hablar de estos temas, no puedo imaginar siquiera que esto le ocurriera a mi hermana, a mi esposa o a mi hija en un bar de Torreón, en el supuesto caso de que fuera expulsada con lujo de violencia.

Esa fue la causa de que decidiéramos retomar el caso, pero a partir de la reacción de las autoridades y no lo que motivó el problema.

La chica (como la mayoría de los de su edad) utilizó Facebook para “quemar” al antro, caro le salió. Las opiniones y memes cobraron la factura de su denuncia.

Es una ley de la física: “A toda acción corresponde una reacción” y si no queremos problemas (aplica para cualquier sitio) hay que seguir una recomendación bien sencilla:

No debemos entrar en controversia con los demás y menos con insultos y golpes (peor cuando el alcohol está presente), porque el que anda de redentor, siempre sale crucificado ¿O no Anet?