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Lluvia

Flor de Cacto

La intensa lluvia que azotó a la zona Metropolitana de este martes nos recuerda que tenemos todavía mucho trabajo por hacer. Volvemos a señalar la necesidad de realizar obra pública que evite el colapso de La Laguna.

Familias del sur poniente tuvieron grandes pérdidas materiales, aunque por fortuna no se presentaron daños humanos y fueron apoyados por el ejército, las policías, y organismos de protección.

Aún a las nueve de la noche había quienes no podían regresar a sus hogares porque tramos de vialidades seguían anegados y muchos remolcaban sus autos hacia algún sitio alto donde no fueran arrastrados por las olas que llegaron aformarse.

La gran mayoría se armó de paciencia y esperó a que las aguas bajaran,comunicándose con sus familias para saber cómo estaban. Muchos bromearon sobre la situación tan atípica que se estaba viviendo. ¡Todo un suceso!

Entre las cosas buenas que trajo la lluvia están los actos solidarios de quienes ayudaron a otros a evacuar zonas inundadas, los que empujaron coches en medio de las calles, los que llevaban y traían botas de lluvia para los que quedaron atrapados en el interior de negocios y se aventuraban a salir en medio del caos que se vivía.

En lo personal, la inundación me ofreció la oportunidad de disfrutar de la deliciosa compañía de mis amigos, con quienes pasé cinco horas de sorpresa y emoción.

Reunidos para comer no imaginábamos el alcance de la lluvia que escuchamos caer, hasta que vimos desde la ventana el nivel que alcanzó el agua en las calles laterales.

Hablamos de cómo los laguneros cancelamos planes cuando llueve, precisamente porque nos podemos trasladarnos de un lugar a otro ante el desorden que se forma; de la necesidad de contar con un sistema que oriente cuando se presentan estas situaciones y señale la mejor ruta para circular; de evaluar la situación de colonias vulnerables antes de las temporadas de lluvias...

Mientras veíamos fotos y videos de lo que pasaba afuera, trascurrió el tiempo hasta que pudimos salir, constatando que el impacto del meteoro fue más grande que aquello que pudimos ver desde la ventana.

Sí, para conocer lo que realmente pasa a nuestro alrededor hay que salir, recorrer las calles, los barrios, los pueblos.

Ojalá que todos entendamos esto y hagamos lo necesario para prevenir los riesgos.