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Reparación de daños

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No es un secreto la manera como los accidentes viales han incrementado en los últimos años en la región.

Sin embargo hay un aspecto poco mencionado en el reporte de este tipo de hechos: lo que sucede después del accidente.

Una persona me narró el calvario que ha sufrido después que chocaran su auto y tras una serie de trámites burocráticos la aseguradora al fin accedió a pagar los daños.

Le indicaron que debería indicarles un número de cuenta para depositarle ahí la cantidad que le habrían de pagar, es decir, le iban a depositar dinero, una cantidad, sin conocer si la suma alcanzaría para la reparación de las piezas dañadas.

El argumento fue que esa era la suma que amparaba el seguro del responsable del accidente.

Por supuesto mi interlocutor estaba viendo la forma de refutar tal propuesta pues con justa razón solicitaba que le repararan su auto adecuadamente.

En la charla otro de los presentes expuso la ocasión en que un camión de una línea foránea chocó y perdiendo el control fue a impactarse en la pared frontal de su negocio.

El proceso para que repararan los daños fue más largo y burocrático. La empresa responsable no atendía el llamado para sufragar los daños.

Por supuesto la construcción no podía quedar al descubierto todo ese tiempo, por lo que la reparación del boquete y la instalación de la nueva herrería tuvo que correr en primera instancia por cuenta del afectado.

Fue necesaria la intervención de un abogado, que representa más gastos, para que al fin un representante de la empresa acudiera y literalmente pusiera sus condiciones para hacerse cargo de la reparación del inmueble.

El lunes de esta semana, un vehículo atropelló en Gómez Palacio a Maraliz, una joven de 21 años de edad.

El accidente ocurrió en la avenida Hidalgo, a la altura de un conocido centro comercial. Mientras las autoridades determinan la responsabilidad, la madre de la atropellada pasa por momentos críticos pues su hija está grave y ninguna institución médica la quería atender pues no es derechohabiente del Seguro Social por lo que la mantiene en terapia intensiva en el Hospital General de Torreón.

Mientras la cuenta del nosocomio crece conforme pasan los días, su preocupación también, pues aparte del dolor por lo que pasa su hija no cuenta con los recursos económicos para sufragar los gastos.

No es solo poner un remedio a la gran velocidad a la que circulan los vehículos hoy en día en la región, a la gran cantidad de accidentes viales, a la falta de respeto a los peatones y ciclistas, sino que otro punto crucial es que deben existir las medidas necesarias que garanticen la reparación de daños a las víctimas de un accidente en sus bienes o en su persona.