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Tenemos la vacuna

Un Minuto de Reflexión.

Pasan los días, los contagios aumentan al igual que los decesos, el estado de Coahuila volvió a estar en semáforo rojo y todo por el covid-19 que no da tregua. Se habla mucho de que las vacunas ya empezaron a aplicarse, pero la misma tardará mucho tiempo en que llegue a todos los millones de mexicanos.

Hay una realidad en nuestro país, la vacuna la tenemos nosotros mismos, si utilizamos el cubre bocas, si guardamos la sana distancia, si nos quedamos en casa y realizamos los protocolos como lavarse constantemente las manos, utilizar gel antibacterial, desinfectar perillas, apagadores, los productos que compramos, los que no llegan a casa, desde una carta hasta algún pedido de alimentos que se realizó por línea. Pero no cabe duda que somos reacios a aplicarnos esta vacuna, la de respetar a los demás, a nuestros familiares y a nosotros mismos. Vemos que en todo el país se siguen celebrando reuniones con cientos de personas.

Hay fiestas, "reventones", los centros turísticos siguen recibiendo a turistas que no respetan las reglas del juego. En La Laguna, una de las regiones de más contagios tanto del estado de Coahuila como de Durango, muchos ciudadanos continúan sin traer ese utensilio que cubre nariz y boca, el cual puede evitar muchos contagios. Además, en las calles, en los parques, en los mercados rodantes y en todos lados, se pueden ver personas que caminan como si el virus no existiera, ya que se amontonan, no guardan la sana distancia y además no traen el tapa bocas.

Estas personas de verdad que no tienen nombre, ya que ven la tempestad y no se cubren, ven como los hospitales se empiezan a saturar, ven como los doctores ya están cansados de luchar un día sí y otro también contra el covid-19 y quienes no solamente están cansados, están fastidiados, sino que están hartos del valemadrismo de muchos laguneros, los cuales siguen sintiéndose inmunes, por lo que lo mismo se les ve en restaurantes, en fiestas y en cualquier lugar disfrutando de la vida, sin importarles poner en riesgo la vida de sus familias y las de ellos mismos. La vacuna somos nosotros mismos, pero todo indica que muchos no se la quieren aplicar.

walter.juarez@milenio.como