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Tristes recuerdos

Un Minuto de Reflexión.

Con simulacros en todo el país, se recordaron los sismos de 1985 y 2017 que se vivieron en la Ciudad de México y algunas otras ciudades del sur del país. Llegan a la memoria tristes recuerdos de lo que pasó, por la mente pasan escenas de lo que miles de mexicanos vivieron en el 85, luego de que tras el fuerte temblor se vinieran abajo edificios, casas y todo tipo de negocios, quedando muchas personas atrapadas entre las losas de concreto y varillas. Fueron miles y miles los afectados, pero también en ese año los mexicanos mostraron esa unión que los caracteriza, ya que sin importarles el peligro, sin tener las herramientas necesarias, en todo momento lucharon para tratar de salvar vidas. Cómo olvidar lo sucedido en Tlatelolco, los recién nacidos atrapados en un hospital, las costureras que no pudieron salir al caerse el edificio donde laboraban. También se vienen a la mente los tristes recuerdos de ver en el Parque de Beisbol del Seguro Social, como estaban acomodando los cuerpos para iniciar la identificación. Luego, en el 2017 parece que la historia se repitió, ya que otro sismo azotó la Ciudad de México, dañando de nueva cuenta muchas edificaciones, pero a la vez mostrando esa fuerza de los mexicanos, que pese a la adversidad, de nueva cuenta mano con mano ayudaron en los rescates. Tanto en el 85 como en el 2017, la labor de las fuerzas federales fue fundamental, ver como nuestros soldados, marinos, policías federales y hasta municipales, sin olvidar a los bomberos, paramédicos y elementos de Protección Civil, quienes además de dirigir, ponían el ejemplo y se les observaba cargando los pesados pedazos de concreto, cortando varillas y llegando hasta las entrañas de los edificios. También hay recuerdos buenos, esos que dejaron ver muchas familias que sacaron sus ahorros para comprar agua, para cocinar y ofrecer alimentos a todos aquellos que ayudaban en los rescates, así como para apoyarlos moralmente, para motivarlos y que no bajaran la guardia. Ahora, con simulacros se recuerdan aquellos sismos, pero los mismos sirven para estar mejor preparados ante otra posible embestida de la naturaleza.

walter.juarez@milenio.com