Pasar al contenido principal
+

Próximos 5 días

Pronóstico en video

¿Sueño americano?

"Resistere"

Nunca estuvo más cercano a la certeza el enunciado del sueño americano, pues hoy en día está a punto de convertirse en eso, un sueño.

Esta idea del American Dream estuvo expresada por primera vez en 1931 por el historiador estadounidense James Truslow Adams, quien se refiere a que la prosperidad depende de las habilidades de uno y de su trabajo, no de un destino rígido dictaminado por la jerarquía social. Suscribo en su definición,aunque es vigente para los estadounidenses y no tanto para los inmigrantes indocumentados que Trump desea frenar con su muro en la frontera.

En México casi todos tenemos un pariente o conocido que está en el vecino país y que una tarde se despidió entre lágrimas de los suyos para buscar una mejor calidad de vida. Si bien es cierto que uno se crea su destino como diría Truslow, y que como muchos optimistas de Pangloss dicen ‘todo es posible’, cierto es, que las oportunidades para los inmigrantes sin documentos en los Estados Unidos han venido a la baja desde el ataque a las torres gemelas en el 2001.

Durante los últimos 15 años se ha ido incrementando en empresas y negocios la implantación del sistema E-Verify, sistema basado en internet, que compara la información del empleado incluida en el Formulario I-9, verificación de elegibilidad de empleo, con los datos contenidos en los registros del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. y de la Administración del Seguro Social, para confirmar la elegibilidad del trabajador.

En no más de cinco segundos, el empleador se entera si el número de seguro social del candidato es falso. Si el empleador hace caso omiso al sistema y da trabajo al candidato, no será por ser caritativo, sino porque le otorgará salario de miseria, lo explotará a placer, sabiendo que ahora el inmigrante ya no la tiene tan fácil para conseguir empleo.

Los inmigrantes sin papeles generalmente viven en las periferias de las ciudades norteamericanas, compartiendo piso con varios, mal alimentándose para enviar a casa lo que se ganan con sudor, lágrimas y nostalgia, inmersos en la zozobra de no caer en alguna redada del ICE y ser deportados.

El autor de esta columna fue testigo de como el abuso de los empleadores es una constante, con salarios injustos, incumplimiento de pago de horas, malos tratos, entre otros factores que hoy en día hace sumamente complicado encontrar el sueño americano para quienes llegan al país con un estatus migratorio irregular.

A todo este oscuro panorama, ahora los inmigrantes se enfrentarán con la espalda de Trump, quien a través de intervenciones racistas, ha creado una ola de discriminación cada vez más evidente para los paisanos. Ya es por demás lejano el American Dream, como lejana está la empatía y la humildad para el magnate, hoy presidente de los Estados Unidos quien seguramente desconoce que la intolerancia e ignorancia nunca llevarán a buen puerto.

Cito al escritor norteamericano William Faulkner: ‘También nosotros podemos fracasar. También nosotros podemos portar la cruz de la tragedia. Esa cruz lleva el nombre de racismo.’