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Defiende Pemex su política de refinación ante plan de AMLO

Con el enfoque de generación de utilidad llegó la primera ganancia en una década en el área, afirma el directivo.

El modelo económico de la petrolera analiza 16 mil variables y 12 mil ecuaciones para determinar si debe producir o importar, detalla.

Tal vez las refinerías de petróleo de la empresa mexicana Pemex solo pueden operar a mitad de su capacidad, pero después de años de pérdidas, finalmente manejan números negros, dijo el director de su operación downstream (refinación, distribución y ventas), defendiendo su estrategia ante las críticas del virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

Los comentarios de Carlos Murrieta, director de Pemex Transformación Industrial, reflejan un enfrentamiento entre la compañía petrolera estatal mexicana y el hombre que establecerá sus prioridades después de que asuma el cargo el 1 de diciembre, con consecuencias potencialmente significativas para las exportaciones de crudo al mercado mundial y sus importaciones de combustible de Estados unidos.

“Pemex tiene plantas que están paradas, sí, pero generan dinero”, dijo Murrieta a Financial Times. “En el pasado, siempre que se pudiera decir que operábamos en niveles altos, estábamos contentos porque producíamos mucho, pero se perdió mucho dinero”.

López Obrador dijo que en México se “abandonó” al sector petrolero y señaló a la refinación como el centro de un plan de “rescate” de 16 mil millones de dólares. En este plan se incluye una nueva refinería que tiene un costo de casi 9 mil mdd, para recortar la dependencia que tiene México de la gasolina de EU.

Pero sin explicar de dónde van a salir los fondos, ni cómo se logrará que aumente la producción de petróleo para procesarlo y convertirlo en combustible, a los analistas les preocupa que el presidente electo se arriesgue a desviar dinero muy necesario del negocio de Pemex.

Pemex tiene seis refinerías, de las cuales, la más antigua es Minatitlán, que abrió en 1906, pero debido al mantenimiento y las actualizaciones pendientes, no todas están equipadas para refinar el petróleo y convertirlo en gasolina o diésel de alto valor en lugar de fuelóleo barato.

“Si coloco más crudo en las refinerías y solo produzco más fuelóleo que gasolina, pierdo, y claramente hubiera sido mejor exportar crudo e importar combustible”, dijo Murrieta.

Murrieta se basa en un modelo económico que analiza 16 mil variables y 12 mil ecuaciones para determinar si Pemex debe producir o importar. El resultado final fue que los márgenes —factorizando el precio del crudo, el volumen de combustible producido y el costo de producción— eran positivos. “Cuando estamos en operación, es porque el margen variable es positivo”, dijo, comparándolo con un taxi que solo realiza recorridos cuando tiene un pasajero.

Una de las refinerías de Pemex, Madero, estaba parada, pero la producción en las otras cinco se encontraba en 834 mil barriles por día, dijo Murrieta, en comparación con 704 mil barriles por día en el segundo trimestre.

Esto es solamente 60 por ciento del máximo histórico de Pemex de 1.4 millones de barriles diarios en 1994 y está muy por debajo de la capacidad del sistema de mil 625 millones de barriles diarios. Pero bajo el nuevo enfoque de valor y no de volumen, Pemex logró una utilidad de 36 mil 400 millones de pesos (2 mil mdd) el año pasado con su operación de refinación, la primera vez en una década, y “este año será mejor”, dijo Murrieta.

El cambio de Pemex hace dos años para enfocarse en la generación de utilidades fue un gran cambio para una compañía que pagaba 70 por ciento de sus ingresos al Estado y que durante mucho tiempo fue un pilar para la economía. Por el contrario, “la rentabilidad no es parte del discurso o la estrategia de Andrés Manuel López Obrador”, dijo John Padilla, director general de IPD, una consultora de energía. “Todo se trata de seguridad nacional y creación de empleo”.